LOS ABOGADOS CARANCHOS: Los CORTATENDONES Y Los ROMPEHUESOS.

Por segurosaldia.com junio 19, 2015 10:00 Actualizado

LOS ABOGADOS CARANCHOS: Los CORTATENDONES Y Los ROMPEHUESOS.

Caranchos, bolseros, punteros, aves negras, cuervos, son todos sinónimos que en la jerga aseguradora se refieren a abogados que viven de estafar a víctimas de accidentes de tránsito o laborales. Se trata de una operatoria en la que están involucrados comisarías, hospitales, cementerios y todo su personal desde los mismos abogados, los camilleros, enfermeros, bomberos y personal policial. Ubican a las personas que sufrieron algún tipo de accidente de cierta gravedad ya sea de tránsito o laboral, donde haya una aseguradora para reclamar, y les ofrecen una suma ínfima de dinero a cambio de la firma de un poder otorgándole al letrado facultades amplias para iniciar el juicio, proseguirlo y finalmente cobrarlo, es decir, el letrado pasa a tomar el lugar de la víctima, a la cual le abonó entre 15000 y 20000 pesos, y luego el apoderado cobra sumas muy superiores a lo abonado al propio lesionado.

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Las personas con un bajo nivel de instrucción o mismo quienes no pasaron nunca por un accidente de tránsito desconocen la existencia de esta operatoria y por ende cómo actuar frente al mismo, a ello se suma que no cuentan muchas veces con los recursos necesarios para hacer frente al pago de prótesis, clavos, remedios muy costosos, intervenciones quirúrgicas, alquiler de sillas de rueda, entre otros, entonces es ahí donde estas bandas aparecen ofreciendo el abono de todos esos gastos a cambio de la firma de un poder.

Los alcances de estas bandas que en un principio se reducía a la obtención en forma ilegal de clientes, ya sea a través de punteros dentro de los hospitales o la compra de casos en comisarías, logró un alcance y avance por así decirlo inimaginables, al mejor estilo de una película de ciencia ficción. La presencia de dos bandas revolucionó no sólo a las aseguradoras que comenzaron a descubrir que habían sido estafadas en enormes sumas de dinero sino también a las aseguradoras de riesgos del trabajo quienes vieron incrementado en un gran número su litigiosidad y debieron llevar esos costos al precio de las primas.

LOS CORTATENDONES

Varias fueron las denuncias que la comisaría 26 de Rosario recibió en los últimos tiempos, provenientes de personas que denunciaban haber sufrido el corte de los tendones en ocasión de un robo o un accidente laboral. Pero el caso que encendió la alarma fue cuando un hombre se acercó a la seccional para denunciar haber sido víctima de un robo. En oportunidad de su declaración, incurrió en graves contradicciones, las cuales fueron advertidas por el personal policial, quien presionó al denunciante a tal punto que éste terminó confesando que un vecino lo había anestesiado y le había cortados los tendones de la mano para poder estafar a la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART). Al realizar el allanamiento en la casa del vecino, se encontraron con una sala armada estilo quirófano, ampollas de anestesia, guantes de látex, bisturís, documentación de las ART y dos armas de fuego.

Es así que La Segunda ART presentó ante la justicia al menos 30 casos sospechosos de trabajadores que reclaman al seguro por lesiones en los tendones de sus manos en aparentes situaciones similares. El pago por este tipo de lesión oscila los $ 200.000 y de confirmarse la existencia de todos estos casos, estaríamos hablando de cerca de 10.000.000 de pesos. También llamaba la atención de los investigadores que las heridas eran demasiado limpias, con cortes lineales, sin signos de forcejeo y los denunciantes llegaban a radicar la exposición ya vendados. Éstos son en su mayoría empleados de frigoríficos de la zona, quienes aceptaban ser mutilados a cambio de un pago de entre 15 y 20.000 pesos.

LOS ROMPEHUESOS

La réplica de la Banda que afectó hace años a la Provincia de Buenos Aires, dedicada a la búsqueda de indigentes a quienes les rompían los huesos con un martillo a cambio de una suma ínfima de dinero contra firma de un poder, llegó a la Provincia de Tucumán para quedarse. El principal cambio radica en que en lugar de buscar indigentes, toman a los cosecheros de limón quienes supuestamente sufrían roturas en sus dedos al bajar las escaleras. Se trata de alrededor de 80 casos por los cuales las aseguradoras abonaron entre 40 y 50.000 pesos por cada uno. Los accidentes ocurrían entre las 14 y 16 horas, se trataba de caídas en escaleras y aprisionamiento de los dedos con las ramas de los árboles y el resultado estaba dado por la fractura de la segunda falange del dedo índice de la mano, sin lesiones en el resto del cuerpo.  Esta situación fue denunciada por Prevención ART quien logró que uno de los cosecheros reconociera que la lesión se la había propiciado un compañero, con el fin de reclamar luego a la ART.

Estos son sólo dos ejemplos de los intentos de fraude que sufren las aseguradoras, quienes en muchos casos prefieren pagar los siniestros sin demasiada investigación antes de tener que enfrentar un juicio, debido a su elevado costo. Por otra parte, la inexistencia en nuestro código penal de una figura específica para el fraude en el seguro, complica aún más el inicio de causas penales por parte de las compañías contra esta operatoria que de por sí es de muy complicada comprobación.

Dra. Gabriela Melina Alvarez

Gabriela.alvarez@segurosaldia.com

Por segurosaldia.com junio 19, 2015 10:00 Actualizado
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